Televisa Retiene a López Dóriga por Miedo a que Hable

Mientras Adela Micha y Víctor Trujillo ya abandonaron Televisa, Joaquín López Dóriga continuará dentro de la empresa por beneficio mutuo, ya que el periodista no quiere perder el fuero de impunidad que le da la televisora, mientras que Emilio Azcárraga Jean quiere asegurar que el comunicador no lo demandé por incumplimiento de contrato, además de garantizar su silencio.

Y es que luego de que la televisora anunció que sacaría del aire su barra noticiosa a tan sólo cuatro meses de haberse estrenado, el trato hacía sus periodistas fue muy diferenciado, pues mientras a Micha y Trujillo prácticamente los humilló, con López Dóriga se fue con más tiento.

En el caso de Adela Micha, ella se enteró de su despido a través de un comunicado de la empresa mientras se encontraba cubriendo la trigésima edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la cual abandonó de inmediato con el fin de corroborar la noticia en las oficinas centrales de Televisa.

Confirmado su despido, Micha se dijo traicionada, y de manera velada a través de su programa de radio, el cual también dejará este 2017, se quejó amargamente del trato sufrido, además de que comenzó a hablar mal de los ejecutivos de la televisora.

Por su parte, Víctor Trujillo armó tremendo escándalo tras su destitución, y reclamó airadamente a los ejecutivos su falta de seriedad y compromiso, mientras sacaba sus cosas de la oficina. A partir de ese momento, Brozo ha aparecido en foros y en internet despotricando en contra de Televisa y los ejecutivos de esa televisora.

Situación muy diferente ha sucedido con Joaquín López Dóriga, quien a 24 horas del anuncio de la cancelación de sus programas nocturnos, emitió un mensaje aludiendo que había terminado un ciclo más dentro de la empresa, y anunció que estaría listo para llevar a cabo nuevos proyectos en Televisa.

La gran diferencia entre López Dóriga y sus compañeros es que él sí contaba con un contrato multimillonario con Televisa por tres años más, que en caso de rescindirse, le hubiese salido muy costoso a la empresa liquidar por anticipado, por lo que le resultó más práctico retener al periodista y pagarle de manera diferida que soltar una fuerte cantidad de un solo golpe.

Asimismo, el contrato aludido al contener una cláusula de secrecía y al estar vigente, le garantizó a Televisa que López Dóriga no podrá hacer públicos los turbios asuntos de la empresa, bajo la amenaza de que de hacerlo, el emporio podrá invalidar su contrato, más a parte demandarlo por daños y perjuicios.

En contraparte, si bien López Dóriga probablemente ya no será requerido para nuevos programas, él se encuentra conforme al seguir cobrando sin hacer prácticamente nada en Televisa, y sobre todo, al continuar siendo trabajador de la empresa, cuenta con el apoyo del consorcio para que las demandas interpuestas en su contra por extorsión permanezcan inactivas.

Bajo una mutua conveniencia, Joaquín López Dóriga actuará de ahora en adelante como un asesor de Televisa sin voz ni voto y con un cargo de ornato, justo como se hizo con Jacobo Zabludosky en su momento, el cual harto de jugar el papel del apestado dentro de la empresa, entre otras cosas, prefirió renunciar al consorcio en el año 2000.

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