Reporteros de Televisa Hacen Agua en Plena Crisis

Tras la difícil cobertura de Noticieros Televisa realizada la última semana, la inexperiencia, las ansias de protagonismo y el servilismo por querer quedar bien con el gobierno en turno, pusieron en evidencia a los reporteros de la televisora de San Ángel, lo cuales salieron muy mal librados en su quehacer periodístico.

Si bien toda la atención se centró en la farsa de la niña fantasma, misma que Carlos Loret de Mola y Denise Maerker le endosaron a La Marina, lo cierto es que dicho error se debió principalmente a que Televisa se comportó como la vocera oficial del gobierno federal, al grado que fue el único medio al que se le dejó entrar hasta lugar de los hechos, mientras que a los demás se les retuvo en un cerco a las afueras de la escuela en cuestión.

Si Televisa se dijo engañada por La Marina, eso fue en parte porque su reportera Daniel Dihtubide alimentó durante más de ocho horas la esperanza de que efectivamente sí existía una niña, refiriendo que ella hasta había presenciado varias pruebas de vida, que al final resultaron falsas.

En su afán por llevarse la cobertura de la semana, Dihtubide nunca confrontó a la fuente oficial, fue incapaz de cerciorarse de los hechos y dramatizó de más la situación, a pesar de que siempre estuvo en primera fila, además de que le dio vuelo a su imaginación, en su propósito, según ella, de quizás ganarse el premio nacional de periodismo por su trabajo, pues como lo dijera Joaquín López Dóriga en su momento para elogiarla, “esa historia era de ella, y de nadie más”.

Lejos de criticársele por su deficiente labor, pues se supone que el principal medio informativo no debe ser simplemente un vocero oficial del gobierno, la postura institucional de la televisora fue decirse indignada por ser engañada por La Marina, siendo que Dihturbide y compañía se comportaron como una división más del equipo de comunicación social de la presente administración federal.

Pero más allá de que por ese entreguismo tuvieron que pagar las consecuencias, otros ejemplos dieron cuenta de cómo lo principal para Televisa fue resaltar el protagonismo de sus reporteros estrella, y no dar cuenta de lo que realmente estaba sucediendo al relatar los hechos como un simple medio más.

Prueba de ello fue la andanada de críticas que se llevó Paola Rojas por su imprudente actitud, al insistir en entrevistar a un hombre que apenas había sido rescatado, importándole poco la integridad de él, con tal de salir a cuadro con su nota cargada de amarillismo.

Algo parecido le sucedió a Karla Iberia Sánchez, quien fue duramente criticada en las redes sociales luego de que por este medio un perfil en Facebook denunciara que la periodista dijo a voluntarios que estaban ayudando en Jojutla que se quitaran de la escena, simplemente porque le estorbaban para hacer su reporte.

Cobijados por su falsa fama y sus ansias de protagonismo, no hubo periodista estelar de Televisa que no cayera en los excesos por su afán de darse a notar aprovechando la ocasión, donde lo mínimo fueron desplantes poco afortunados, hasta el mayor de todos los colmos, como lo fue darse el lujo de regañar y exhibir a un alto mando de La Marina con tal de no hacerse responsable de sus propios errores compartidos.