Micha, Brozo y López Dóriga, las Viudas de Televisa

Los que fueran alguna vez los pilares de la información en Televisa recibieron la espalda de la empresa cuando más la necesitaban, quedando como auténticas viudas, al llorarle al dueño de sus días.

Así, Adela Micha y Víctor Trujillo anunciaron que ya no trabajarán más para el consorcio a partir del 2017, mientras que Joaquín López Dóriga se resiste a hacer público lo que a todas voces corre por los pasillos de San Ángel, al verlo como un muerto en vida.

En un comunicado, Televisa aseveró que los programas de su barra nocturna serían eliminados terminado este 2016, y recalcó que los ajustes se debieron a que los proyectos informativos lanzados apenas hace cuatro meses atrás resultaron incosteables, no obstante a su supuesta buena audiencia.

En el caso de Adela Micha, poco importaron sus más de 20 años dentro de la empresa, su doctorado honoris causa “patito” dado por la Universidad Veracruzana, y su amplia disposición de hacer lo que le mandarán, como lo fue haber anunciado crema para las cicatrices, ser la imagen de Bodega Aurrerá, o conducir el último Big Brother, situaciones que sólo les restaron la poca credibilidad que le quedaba.

Sin importar contemplaciones, Micha fue despedida de Televisa a pesar de ser una de las más fieles escuderas de la empresa. De hecho, en marzo pasado, cuando Grupo Imagen ganó la concesión para relanzar la tercera cadena de televisión en México buscó a la periodista para que condujera uno de sus noticieros matutinos, sin embargo, Adela rechazó la oferta pues se encontraba muy confiada de que Televisa nunca la despediría.

Al final, Micha no sólo perdió su trabajo en la televisora de San Ángel, sino que Grupo Imagen no le quiso renovar su contrato en Imagen Radio donde laboró por 13 años, todo por no quererse comprometer al cien por ciento con el consorcio de Olegario Vázquez Aldir.

A partir de enero próximo, Adela quedará prácticamente en el desempleo, y ante su coraje y frustración, ya comenzó a despotricar contra Televisa al presentir que es el fin de su carrera en la televisión, pero eso sí, ya advirtió que buscará un futuro más prometedor en el mundo del internet.

Por lo que toca a Víctor Trujillo, éste ya había caído de la gracia de la empresa desde hace más de un año al resistirse seguir al 100 por ciento el esquema de censura de Televisa. Aun así, los ejecutivos le dieron una oportunidad más con un programa nocturno los viernes, no obstante, la respuesta no fue la misma que tenía con su programa “El Mañanero”.

Tras anunciar que él también dejará Televisa en enero del 2017, las especulaciones pronto comenzaron a surgir en torno a que Brozo se mudaría a Imagen Televisión por invitación de su amigo Ciro Gómez Leyva, sin embargo, Trujillo declaró que se encuentra decepcionado de la pantalla chica y su estado moribundo, por lo que ahora también se unirá a las filas del internet para intentar tener mejor suerte.

Finalmente, Joaquín López Dóriga también confirmó que sus programas nocturnos dejarán de trasmitirse el próximo año, pero a diferencia de sus compañeros, él insiste en que seguirá adentro de Televisa con nuevo proyectos, versión que ni el más ingenuo de los trabajadores de esa empresa ya le cree.

Acabado y sin ninguna credibilidad, López Dóriga se resiste a aceptar que su hedor ya es insoportable en Televisa, por lo que su futuro se encuentra temporalmente en su programa de radio, mientras Radio Fórmula se convenza de que ahí tampoco ya tiene nada que hacer.

Tras ese recuento, Televisa efectivamente está pasando por una crisis financiera profunda, luego de que en el último año sus ventas de desplomaron 30 por ciento, su deuda en dólares se disparó, mientras que sus audiencias cayeron 25 por ciento, lo que le ha llevado a despedir a más de mil 200 empelados durante ese periodo.

Aún y con esas cifras, inverosímil resulta que todo se haya tratado de una cuestión meramente económica, pues los programas cancelados ya habían hecho su mayor inversión al lanzarse al aire, y sus costos de operación eran relativamente bajos al tratarse de entrevistas y sketches.

De lo que se trató realmente es que Televisa quiere sepultar sus propios muertos. Tanto a Micha, Trujillo y a López Dóriga, primero los utilizó para que encarnaran la mala imagen de la empresa, y ahora que no le son útiles, simplemente se deshace de ellos.

Esa terna despedida es el claro mensaje de que nadie es indispensable para el consorcio, como también es la vana esperanza de que el emporio de Emilio Azcárraga Jean limpiará su reputación echando a la basura, lo que él mismo pudrió.