Las estatuas más feas de los famosos

La diferencia entre un famoso y una celebridad bien la podría determinar una estatua. Y es que al plasmar a una personalidad en bronce se busca alcanzar la inmortalidad de alguien que hizo algo invaluable para su país a forma de legado cultural.

El problema está cuando a simples famosos se les quiere enaltecer justo cuando su trayectoria u obra no es tan relevante, o peor aún, cuando en verdad sí merecen ese reconocimiento, y el trabajo del encargado de hacer la estatua falla rotundamente.

En el caso de los homenajeados controvertidos está la dedicada al cantante Francisco José Hernández Mandujano, mejor conocido como Chico Ché, a quien el gobierno de Tabasco le mandó a erigir su estatua, la cual no quedó tan mal, pues al menos sí se logra reconocer al intérprete de “De Quién Chon”.

Ejemplo más deprimente fue el de la cantante Jenny Rivera y su busto develado el año pasado en el municipio de Iturbide en Nuevo León. Y es que al ver su imagen, tal pareciera que se le la hizo su peor enemigo, ya que la “Diva de la Banda” luce con sobrepeso y mucho más vieja, lo que la hace irreconocible.

Otro exceso fue el mostrado por el municipio michoacano de Tangamandapio, el cual en 2012 mandó a poner la estatua de “Jaimito El Cartero”, personaje creado por Roberto Gómez Bolaños y que interpretó el actor Raúl “Chato” Padilla en el programa “El Chavo del Ocho”. Las autoridades pagaron dos millones de pesos por ella, pero aludieron que bien valió la pena el gasto, gracias a que el actor hizo mundialmente famoso el lugar.

Los deportistas no se quedan atrás, y la ciudad de Culiacán en 2015 le rindió honores a uno de los más grandes pugilistas que ha dado el país, no obstante, al campeón del boxeo Julio César Chávez no se le hizo justicia, pues su estatua poco se parece a él, además de que tiene las piernas chuecas.

A otro que no le fue mejor, fue al “Amigo de todos los niños”, a quien se le colocó una estatua en su honor en el Parque de los Venados de la Ciudad de México. La pieza dedicada Xavier López “Chabelo” no es un retrato fiel del animador, sino que se esculpió su imagen de forma caricaturizada. El producto final resultó más que cuestionable, pues es más parecida a un marciano que a él, al grado que en tono de broma y no, dijo que “qué feo era Chabelo”.

Caso de cómo el ego puede cegar a su homenajeado, es el de la productora Carla Estrada a quien también se le develó una estatua en su honor. Sin más mérito que seguramente pagarla y hacer telenovelas, la figura en bronce fue ubicada en la plaza “Grandes Valores de México”, en la capital del país. No contenta, Estrada develó una réplica en los Estados Unidos.

En el mismo lugar, la periodista Lolita Ayala también tiene su imagen, misma que no resultó muy afortunada al vérsele deformada la cara, lo que quizás no muy contenta, la llevó a volver a insistir en develar ahora un busto de ella en el “Parque de los Periodistas Ilustres”, en la Delegación Venustiano Carranza, dos años después.

Finalmente, otros casos de esculturas fallidas son las de Rigo Tovar en Tamaulipas; la del cómico “Cantinflas” erigida en la misma ciudad y que resultó infame; la de “Los Temerarios” en New Jersey, la cual fue retirada de la localidad por exigencia y protestas de los vecinos; y la de Rockdrigo González, que mira el paso de la gente indiferente en uno de los andenes del Metro Balderas.