Las Causas del Taquillazo de No Manches Frida

La película “No Manches Frida” protagonizada por Omar Chaparro y Martha Higareda es el clásico churro mexicano plagado de estereotipos y fórmulas de cajón, que aprovechándose de una buena estrategia mercadológica y valiéndose de la crisis por la que atraviesa el cine nacional, logró tener una buena respuesta del público a pesar de tratarse de una cinta mediocre y anodina.

Y es que aunque nuevamente se recurrió a Omar Chaparro para presentarlo como galán y hombre rudo, y a Martha Higareda como la chica inocente y de buen corazón, lo cierto es que muy a pesar de sus actuaciones, el público al identificar esos perfiles famosos, les dio el beneficio de la duda para confirmar que se trata de lo mismo de siempre.

A semanas de su estreno, “No Manches Frida” logró colocarse dentro de las 10 películas más taquilleras en México y Estados Unidos, aún por arriba de las cintas “Amores Perros” y “El Crimen del Padre Amaro”, a pesar de que se trata de una versión mexicanizada de la película alemana Fack Ju Goethe, donde desde el guión, chistes y hasta el cartel fueron retomados de la cinta original.

No importando que los protagonistas son mediocres y que la historia fuera prácticamente un fusil autorizado, la película fue vista por 1 millón 300 mil asistentes en México durante el fin de semana del 15 al 18 de septiembre, lo que le valió colocarse en primer lugar de audiencia en el país, aún por encima de cintas extranjeras de grandes estudios cinematográficos. Ante esos resultados, bien vale la pena preguntarse por qué el público reaccionó así ante semejante engendro filmográfico.

Por principio de cuentas, “No Manches Frida” al ser producida por Videocine, gozó de todo el apoyo de Televisa, lo que significó que a una semana antes de su estreno en México, la cinta fuera promocionada constantemente en todas sus plataformas, alcanzando una campaña mediática poco antes vista.

Con el mismo apoyo de la televisora, la cinta se pudo ver desde su inicio en más de 200 salas en todo el territorio nacional, trato preferencial que muy pocas películas mexicanas logran alcanzar.

Asimismo, “No Manches Frida” fue exhibida primero en los Estados Unidos donde tuvo una buena aceptación, ya que en ese país hay cerca de 40 millones de hispanoparlantes, los cuales prácticamente son despreciados por la industria hollywoodense. Por esa situación, cualquier cinta que les llegue en su idioma original resulta ser un trancazo, más si se trata de personajes que son rescatados de la televisión.

Otro punto importante a considerar, es que en ambos países, “No Manches Frida” se estrenó durante fines de semana largos. En Estados Unidos, la presentación coincidió con el día del trabajo, aprovechándose el ocio de viernes, sábado y domingo, mientras que en México, se lanzó durante el puente de cuatro días originado por los festejos de la Independencia.

De igual forma, la película de Omar Chaparro y Martha Higareda se aprovechó del hartazgo que tiene la audiencia sobre la tendencia de las últimas películas mexicanas que preferentemente abordan temas de denuncia como el narcotráfico o el secuestro, y que buscan otras opciones para divertirse en vez de sufrir.

La gran lección que nos dejó “No Manches Frida” es que no importan los contenidos, ni tampoco las historias de calidad, lo crucial es cómo se presenta la película, pues haciendo una buena planeación de los tiempos y las formas, cualquier bodrio cinematográfico puede hasta romper récords ante una audiencia poco exigente derivada de la sequía de buenas ofertas del cine nacional.