El CEA de Televisa y su Cantera de Prostitución

El Centro de Educación Artística de Televisa surgió como un proyecto experimental a finales de la década de los setenta, cuyo objetivo era formar nuevos talentos que le permitieran a la empresa hacerse de actores versátiles y caras conocidas.

Si bien todo comenzó como una buena idea, para finales de los noventa tal academia se transformó en una agencia de damas de compañía para famosos deportistas, empresarios acaudalados y políticos de alto nivel, convirtiendo al emporio de Emilio Azcárraga Jean en el mayor y más exclusivo burdel del país.

La historia del CEA inició en el año de 1978 cuando “El Tigre”, Emilio Azcárraga Milmo, harto de que las protagonistas de sus telenovelas fueran frecuentemente Lucía Méndez y Verónica Castro, llamó a su jefe de producción Víctor Hugo O´Farrill para que formara un taller de actuación donde se capacitaran a nuevos talentos en el campo del baile, canto y actuación.

Dicha iniciativa surgió luego de que se presentó una ruptura en la brecha generacional entre las actrices de Televisa, pues por una parte, la sangre nueva se acumulaba entre las vedettes del denominado cine de las ficheras que “EL Tigre” odiaba y que se volvió impresentable para su televisora, mientras que por otro, sus actrices de la vieja guardia como Angélica María, Silvia Pinal y Jacqueline Andere entre otras, ya les era más difícil por su edad hacer papeles de jóvenes sirvientas que acababan como patronas.

Bajo esa urgencia, “El Tigre” Azcárraga comisionó a su también socio Víctor Hugo O´Farril a crear una pequeña escuela que lanzara rostros frescos, y que sirviera de semillero para sus productores de telenovelas, en los que se encontraban Ernesto Alonso y el chileno Valentín Pimstein, mismos que eran los pilares de la empresa en el rubro.

El entonces Centro de Capacitación Televisa, llamado coloquialmente como “el teatrito”, tenía un presupuesto y espacio limitado, y se nombró a la actriz Martha Zavaleta como su directora. Si bien la primera generación no contó con un plan de estudios ni una formación sistematizada, a base de un buen adiestramiento por parte de actores experimentados, surgieron personalidades como Érika Buenfil, Edith González, Yuri, Guillermo Capetillo, Eduardo Palomo, Rebecca Jones y Alejandro Tommasi, entre los más notables.

Dos años después, a O´Farrill se le ocurrió que la capacitación también podría extenderse a estrellas infantiles, y los cursos se abrieron a niños recomendados por actrices y altos ejecutivos de la empresa, donde la primera generación de ese tipo dio vida al grupo Timbiriche.

Para esas fechas, Televisa no era el monstruo de gente que es ahora, y su número de actrices y actores era limitado. Para obtener un papel en alguna telenovela, había que pasar aduana con Víctor Hugo O´Farril y Valentín Pimstein, y en el caso de los hombres, con Ernesto Alonso.

Si el denominado “Señor Telenovela” hizo debutar a Fernando Colunga, Eduardo Yáñez, Eduardo Palomo y Ernesto Laguardia en sus melodramas, no fue exclusivamente por sus dotes actorales, mientras lo mismo sucedió con Salma Hayek, Thalía, Ericka Buenfil, Adela Noriega y Nailea Norvind, quienes también tuvieron que pagar el derecho de piso por un protagónico.

Estrictamente, a nadie se le obligaba a ganarse un papel principal a cambio de favores sexuales, pero era por todos conocido que el que se negaba, estaba destinado a realizar actuaciones secundarias sin ninguna trascendencia.

En sus comienzos, la red de prostitución en Televisa no estaba abierta para todo público, pues sus estrellas eran de consumo local para productores, altos ejecutivos, y eventualmente para políticos de máximo rango que querían probar las mieles de la fama.

De forma excepcional, “El Tigre” Azcárraga apartaría para sí a ciertas actrices que catapultaba como superestrellas, en las que estuvieron Silvia Pinal, Verónica Castro, Lucía Méndez, y hasta antes de su muerte, Adriana Abascal a quien casi hace Miss Universo.

Para 1982, Martha Zavaleta se cansó de ser la proveedora de ilusiones de los altos mandos de Televisa, y su lugar fue tomado por dos directores interinos que pasaron sin pena ni gloria, hasta que a finales de la década, el químico Eugenio Cobo, quien para ese entonces era el chalán del productor Valentín Pimstein, se hizo responsable de la formación actoral, hasta la fecha.

Bajo la batuta de Cobo, “El Teatrito” se transformó en lo que es ahora el Centro de Educación Artística de Televisa, mejor conocido como el CEA. Tras la renovación, se reestructuró el plan de estudios, y con ello, se institucionalizó la trata de blancas disfrazada durante la década de los noventa.

 

LOS GRUPOS ESPECIALES

A inicios de los noventa, el proyecto de capacitación actoral echado a andar por Televisa ya comenzaba a dar sus primeros frutos. Si la primera generación de egresados tuvo un éxito relativo, en posteriores se sumaron perfiles que después cobrarían fama como lo son Laura Luz, Ernesto Laguardia, Daniela Castro, Eugenio Derbez, Adela Noriega, Ari Telch, Daniela Romo y Victoria Ruffo, entre otros.

Si para ese momento la red de trata estaba controlada de cierta manera bajo el filtro del CEA de Televisa, en 1992 las cosas comenzaron a descomponerse aún más cuando Víctor O´Farril fue echado de la televisora, y peor aún tras la muerte del “Tigre” Azcárraga en 1997, momento en que empezaron a surgir productores al por mayor, y los cuales comenzaron a pedir su cuota de carne fresca a título personal.

El modus operandi del CEA de Televisa y su red de trata en la década de los noventa y los años posteriores lo explica muy bien el exproductor de esa empresa Mario Lafontain, quien trabajó ahí por más de 28 años, y que recientemente le otorgó una entrevista a la periodista Sanjuana Martínez, indicando a detalle lo que sucede en la fábrica de los sueños.

A decir de Lafontain, Víctor O´Farril inauguró un método de sexoservicio disfrazado en Televisa a través de la creación de grupos especiales al interior del CEA, donde amantes, prospectos y recomendados por ejecutivos y productores eran separados del resto de los alumnos, con el fin de saciar las bajas pasiones de sus padrinos. A dicho método lo denominaron pomposamente “Star System”.

Tal esquema de grupos especiales ideado por O´Farril tenía como requisitos reclutar a jóvenes de entre 18 y 25 años, preferentemente del norte y occidente del país, con secundaria terminada y un cuerpo espectacular, a las cuales se les becaba en el CEA y se les ponía un departamento en la cercanías de Televisa San Ángel.

En dicho grupo especial entraban prospectos que no tenían ningún talento más que sus atributos físicos, y quedaban a disposición de la empresa para lo que se les requiriera, ya sea un casting privado, una fiesta de cumpleaños de un alto ejecutivo o una reunión de políticos en cualquier destino turístico de México.

El descaro era tal, que Lafontain afirma que O´Farril andaba con varias discípulas a la vez, y que en su oficina tenía regadera y hasta una cama king size donde pasaron rubias y morenas como Victoria Ruffo, Lourdes Mungía, Erika Buenfil, Salma Hayek y Bibi Gaytán, todo bajo la complacencia del director del CEA, Eugenio Cobo.

Al ser corrido O´Farril de Televisa en 1992, su método de “Star System” fue retomado por sus propios aprendices que se transformaron en productores de la noche a la mañana, y que comenzaron a replicar las mismas prácticas aprendidas por su maestro, pero de una forma multiplicada y mucho más grotesca.

Iniciado el año 1998, y una vez finado “El Tigre” Azcárraga, Televisa contaba con al menos 20 productores de telenovelas y programas, en los que se encontraban los de la vieja escuela como Luis de Llano y Emilio Larrosa, los que ya tenían un nombre gracias al apoyo de Valentín Pimstein como José Alberto “El Güero” Castro, Pedro Damián, Carla Estrada y Reynaldo López, y los de la nueva generación como Salvador Mejía, Nicandro Díaz, Juan Osorio y Memo del Bosque, entre otros.

Al multiplicarse el número de productores tras tomar el mando Emilio Azcárraga Jean, cada uno de ellos comenzó a exigir su cuota de actores y actrices del CEA, donde los denominados grupos especiales ya no se daban abasto.

A decir de Lafontain, pasado el año 2000 los grupos especiales en el CEA desaparecieron formalmente, pero lo que sucedió es que cada productor tenía su propio grupo de actores apadrinados que eran enviados al Centro de Educación Artística de Televisa y que cumplían todos sus deseos a cambio de papeles protagónicos.

Según Lafontain, le tocó presenciar una fiesta de cumpleaños de un alto ejecutivo de Televisa en Acapulco donde a una reconocida actriz se la turnaron entre cinco invitados en fila, mientras otras egresadas del CEA que aceptaron ir a la celebración, corrían con la misma suerte.

Asimismo, Lafontain asegura que los nuevos altos ejecutivos de Televisa como Emilio Azcárraga Jean, Bernardo Gómez, Alfonso de Angoitia y José “Pepe” Bastón ya no tiene predilección por las guapas egresadas, justo como sucedía en los tiempos de “El Tigre”, sino que ahora agarran parejo sin distinción de sexo, pero eso sí, en el caso de los favores con actores, prefieren no hacer pública su bisexualidad, y donde los consentidos en su momento fueron Fernando Colunga, David Zepeda y William Levy.

A la par del sexo desmedido, la droga también es un ingrediente que se agravó con la llegada de Azcárraga Jean a Televisa, y que atraviesa desde los jóvenes prospectos del CEA hasta las lujosas oficinas de los directivos de la televisora.

 

LOS NIVELES

Los alumnos más despiertos que ingresan al CEA de Televisa tienen muy presente que dar el cuerpo y el alma para su carrera no es suficiente. Por todos es conocido que existen tres niveles de avance dentro de su trayectoria artística.

El eslabón inicial, consta de tres años de supuesta preparación donde se tiene el tiempo suficiente para amarrar a un padrino que le abra las puertas de alguna producción.

Es el primer filtro, pues sólo unos cuantos logran en efecto conseguirse un productor o un ejecutivo que impulse su carrera, mientras muchos otros se quedan en el camino, eso sí, pagando el derecho de piso en esp ecie, para no ser relegados del todo, o en el peor de los casos, ser expulsados del CEA.

El siguiente nivel consta de la graduación, un contrato de exclusividad con una cláusula de máximo secreto de lo que sucede en Televisa bajo una penalidad millonaria en caso de romperse, y finalmente el debut en alguna telenovela, cuyo papel a interpretar dependerá del calibre del padrino que se consiga el egresado.

Casos en esta segunda etapa están Jorge Alberto “El Güero” Castro y Angelique Boyer, Pedro Damián y Dulce María, y Juan Osorio y Laura Vignatti recientemente, donde ellas obtuvieron un papel protagónico gracias a que sus parejas eran los productores de la telenovela que pusieron en marcha.

Finalmente existe un tercer nivel que a modo de posgrado, las egresadas del CEA gracias a su fama alcanzada y recorrido de bases, logran relacionarse con políticos del alta jerarquía, empresarios acaudalados o hasta con el mismo dueño de Televisa.

En esos casos están Adela Noriega y Carlos Salinas de Gortari, Lucero y el sobrino de Carlos Slim, Sasha Sokol y Héctor Soberón, Emilio Azcárraga Jean y Kate del Castillo, Anahí y Manuel Velasco, Ericka Buenfil y el hijo de Ernesto Zedillo, Ludwika Paleta y Emiliano Salinas Ocheli, Daniela Castro y Gustavo Díaz Ordaz Tercero, Victoria Ruffo y Omar Fayad, Edith González y Santiago Creel, Ana de la Reguera y Tomás Ruiz, Thalía y Alfredo Díaz Ordaz, y la más gloriosa discípula del CEA, Angélica Rivera que logró consagrase como Primera Dama de México al haberse casado con Enrique Peña Nieto.

En el caso particular de “La Gaviota”, el exproductor de Televisa Mario Lafontain, aseguró en una entrevista reciente que Angélica Rivera fue escogida por Emilio Azcárraga Jean y sus cercanos colaboradores para trasmitirle algo de fama y popularidad al entonces candidato durante su campaña presidencial, reviviendo el argumento central del productor de telenovelas Valentín Pimstein, donde la protagonista plebeya encuentra a su príncipe azul, al estilo Cenicienta.

Pero más allá del sueño rosa de las pocas protagonistas de telenovela que lograron acceder al tercer nivel, lo que busca Televisa con sus egresadas es mantener un vinculo cercano con los hombres más influyentes del país, con el fin de proteger sus intereses.

El descaro ha sido tal, que no contentos con incrustarles una estrella de televisión en su cama, el CEA ya también capacita a políticos, como cuando se evidenció en un vídeo que la actriz Patricia Reyes Espíndola le daba clases de actuación al entonces gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, o como según lo afirma Mario Lafontain, Televisa le dio todo tipo de adiestramiento a Enrique Peña Nieto, que fueron desde clases de inglés, oratoria y expresión corporal.

Tras esos ejemplos, y pese a toda clase de mitos y leyendas que giran en torno al Centro de Educación Artística de Televisa, el experimento que inició hace casi 40 años como una escuelita en los foros de la televisora, demostró que “El Tigre” Azcárraga no estaba equivocado al pretender que sus estrellas verdaderamente lograran brillar algún día.

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