Como Buitres por Herencia de Juan Gabriel

Luego del fallecimiento del ídolo mexicano Juan Gabriel ocurrido el pasado 28 de agosto en su casa de Santa Mónica, California a causa de un infarto fulminante, los problemas entre sus deudos apenas comienzan pues el “Divo de Juárez” además de tener un severo desorden patrimonial, aparentemente desheredó a tres de sus hijos por causarles grandes decepciones, y los cuales están decididos a pelear hasta el último centavo.

Tras su deceso, los cálculos sobre la fortuna dejada por Juan Gabriel son a ciencia cierta desconocidos por sus familiares y hasta por sus representantes, pues el cantante era adepto a comprar bienes y propiedades a la menor provocación, las cuales pagaba pero no regularizaba, donde incluso compró una pequeña isla en Costa Rica, la cual a la fecha no está escriturada.

En una estimación preliminar, la fortuna dejada por Alberto Aguilera Valadez, mejor conocido como Juan Gabriel, podría ascender a los 200 millones de dólares, tras el producto de más de 40 años de trayectoria, donde logró vender cerca de 150 millones de discos en el mismo lapso, según lo reveló la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación.

Dos días después de su acaecimiento, se filtró a la prensa de México que “El Divo de Juárez” había dejado una herencia por 30 millones de dólares, lo cual resulta absurdo pues Juan Gabriel poseía dos aviones para sus traslados que rebasaban ese monto.

El cantautor tenía un jet de lujo valuado en 12 millones de dólares, el cual ocupaba para viajes cortos, mientras que en octubre de 2015, adquirió otra aeronave mucho más grande que tiene capacidad para 20 plazas, jacuzzi, sala de estar, cocina y otras amenidades, el cual usaba para trayectos largos, y con un valor estimado en los 24 millones de dólares.

Y es que tan sólo en los últimos 20 meses, Juan Gabriel logró amasar una fortuna de 33 millones de dólares por sus presentaciones en Estados Unidos y Puerto Rico, donde de acuerdo a la publicación especializada del mundo artístico Pollstar cobraba 934 mil dólares por concierto, lo que le valió ser el cantante latino más cotizado del mundo, alcanzando el peldaño número 18 de los cantantes que más ganaron en los últimos doce meses, según también lo reveló la revista Billboard.

En su última gira, hasta antes de su fallecimiento, a Juan Gabriel le restaban hacer 23 fechas en México y Estados Unidos, las cuales cumpliría hasta el mes de noviembre, y que le hubiesen reportado ganancias cercanas a los 21 millones dólares.

Por su parte, Juan Gabriel por lo menos contaba con 25 propiedades ubicadas en México, Estados Unidos y Europa, donde destaca un rancho en Santa Fe, Nuevo México, valuado en tres millones dólares, como su casa de Santa Mónica, donde fue hallado sin vida, con un valor similar.

Adicionalmente, Juan Gabriel dejó una acervo de más de mil 800 canciones producto de su autoría, las cuales le reportaban millonarios dividendos en regalías cada año, como también tenía bajo su registro marcas para producir jabones, cremas, lociones, perfumes, bebidas alcohólicas, productos de papel, instrumentos científicos, náuticos, fotográficos, cinematográficos, ópticos, gorras, playeras, servicios de hotelería, restaurantes y espectáculos, entre otros, reveló el portal Forbes.

A todo lo anterior, habría que sumarle joyas, obras de arte, automóviles clásicos y muebles de valor, los cuales resultan ser una muy buena inversión, pues se revaloran con los años, además de que fiscalmente son casi imposibles de detectar.

Hecha la estimación de lo que públicamente poseía Juan Gabriel, ahora el siguiente paso después de su deceso será contabilizar el patrimonio real del cantautor, para después repartirlo entre sus legítimos herederos, pero el problema es que los posibles beneficiarios tampoco están del todo claros, pues “El Divo de Juárez” guardaba celosamente sus cuestiones personales y familiares, donde las sorpresas eran frecuentes en él.


LA FAMILIA

A raíz de que Juan Gabriel se enfermó de neumonía en 2014 y estuvo internado en un hospital de Las Vegas, el cantautor mexicano quiso poner sus propiedades y testamento al día, debido a que en aquella ocasión pensó que ya no la libraba.

Para ello nombró a un equipo de administradores y a su entrañable amiga Silvia Urquidi al frente para llevar a cabo esa tarea, los cuales presentaron un inventario provisional a mediados del 2015, en tanto se contabilizaba el total del patrimonio del “Divo de Juárez”.

No obstante a ese primer intento, varias de las propiedades no fueron incluidas en el testamento de Juan Gabriel, pues como es sabido, el cantante desdeñaba el pago de impuestos, actitud que le llevó a acarrear una multitud de problemas con los fiscos de México y Estados Unidos, donde al primero le quedó a deber 4 millones de pesos, mientras que al segundo 18 millones de dólares, los cuales renegoció a plazos.

En ese intento por eludir sus responsabilidades fiscales y laborales, Juan Gabriel simuló la venta de 16 propiedades en México, las cuales puso a nombre de su amiga Silvia Urquidi, todo ello para no pagarle a un conjunto de músicos que demandaron al cantante y que pretendían embargárselas para asegurar su pago.

En medio de esos litigios laborales y hacendarios, en el año 2015, trascendió que Juan Gabriel decidió sacar de su testamento a tres de sus cuatro hijos conocidos por provocarle grandes decepciones, pues además de irresponsables y fiesteros, quería darles una lección para que recompusieran el camino.

Juan Gabriel tuvo oficialmente cuatro hijos con su amiga Laura Salas fuera del matrimonio, pues ellos nunca se casaron. Durante años se pensó que sus descendientes habían sido concebidos por la pareja, pero después se supo que sólo uno de ellos tenía un origen biológico, mientras que los otros tres fueron adoptados.

Iván Gabriel Aguilera Salas, estudio administración de empresas. De ellos, él siempre estuvo al lado del “Divo Juárez”, siendo el más responsable de todos. Gracias a eso, se integró al equipo artístico de su padre como uno de sus managers, donde lo acompañó en sus giras hasta sus últimos días.

Joan Gabriel Aguilera Salas estudió diseño gráfico pero nunca ejerció su profesión. Estando permanentemente en la vagancia, él fue condenado por una corte de los Estados Unidos por conducir en estado de ebriedad y fue enviado a prisión. En aquel entonces se supo que Juan Gabriel decidió dejar a su hijo en la cárcel para que tuviera una lección, pero hasta antes de su muerte, Joan seguía en el destrampe.

Por su parte, Hans Gabriel Aguilera Salas estudió aparentemente arte, pero también le gusta la vida nocturna y la bohemia. Al igual que su hermano, fue detenido por la policía por manejar en estado de ebriedad, donde pasó unos días en prisión. A pesar de esa mala experiencia, su prioridad sigue siendo el libre esparcimiento sin medida.

Finalmente, Jean Gabriel Aguilera Salas ha seguido los malos pasos de sus hermanos, y el escándalo se desató cuando una revista lo fotografió en un tugurio en plena acción para vergüenza de su famoso padre. Siendo el más chico de todos, él es el más incorregible, pero aunque ha tenido problemas con las autoridades, no ha llegado hasta la cárcel.

Mientras todos pensaban que Juan Gabriel sólo tenía cuatro hijos, el escándalo sacó a relucir la existencia de un hijo adoptivo más en el año 2012, cuando medios locales revelaron que un supuesto nieto del “Divo de Juárez” había muerto por una sobredosis en una cárcel de El Paso, Texas.

Luego de las investigaciones correspondientes se confirmó que efectivamente se trataba de Héctor Alberto Aguilera Tercero, hijo de Alberto Aguilera Segundo, a quien Juan Gabriel adoptó años antes de entablar una relación amorosa con Laura Salas.

Al revisarse el historial de Alberto Aguilera Junior, salió a relucir que se trataba de toda una fichita, pues tenía tres arrestos por intoxicación, dos más por violencia doméstica y una aprensión extra por disparo de arma de fuego en su domicilio.

Luego de ese recuento de 5 descendientes legalmente reconocidos por el cantante, se sospecha que más hijos adoptivos de Juan Gabriel podrían salir a la luz pública después de su fallecimiento, pues existen testimonios que pudo haber reconocido a un par más cuando tenía en funcionamiento el albergue infantil y escuela de música Semjase, el cual abrió sus puertas en el año de 1987 y estaba bajo su patrocinio hasta el año pasado cuando cerró definitivamente.

El fundamento para suponer otras posibles adopciones es que Juan Gabriel al tener un corazón tan generoso no desamparó a los 25 niños que vivían en Casa Semjase hasta antes de su cierre en octubre de 2015, por lo que habría formado un fidecomiso para su manutención, además de haber integrado a su familia a por lo menos dos menores de sus consentidos, independientemente de otros más que estaban bajo las mismas circunstancias, y que permanecieron en el albergue durante los casi 30 años en que dio servicio.


EL PLEITO LEGAL

Calculado el monto de la herencia estimada en 200 millones de dólares y expuestos los cinco hijos y posibles herederos, tras el deceso de Juan Gabriel se espera que sus deudos reclamen los bienes dejados por su padre, al menos en partes iguales.

El problema es que luego de su última rectificación testamentaria en 2015, se supo que Juan Gabriel dejó como albacea de todo su patrimonio a su hijo Iván Gabriel, el cual se encargaría de velar por el futuro de sus familiares, a sabiendas que sus otros tres hermanos son incapaces de valerse por sí mismos, pues en la actualidad no tienen oficio ni beneficio conocido, además de contar con varios arrestos policiacos.

A pesar de que años atrás se difundió en la prensa que Juan Gabriel había desheredado a sus hijos por incorregibles, luego del trágico fallecimiento de su nieto en 2012, lo cierto es que esa versión es parcialmente incorrecta, pues si bien “El Divo de Juárez” quería darles un escarmiento para que enderezaran el camino, lo que hizo es tratarlos como si fueran menores, y dispuso que después de su muerte, su hijo Iván quedara como administrador de la herencia para que sus descarriados descendientes no se gastarán todo lo dejado en un par de años.

Hecha esa disposición testamentaria, la cuestión es que Iván tendrá que lidiar con sus hermanos, quienes faltando su padre, seguramente pretenderán que su parte les sea adjudicada de manera directa a través de tribunales, para que ya sin intermediarios, la puedan gastar libremente como cualquier mayor de edad en plenos derechos.

Otro grave problema que tendrá que enfrentar Iván Gabriel es la relación legal que existe entre Alberto Aguilera Segundo y la familia, quien sin lugar a dudas reclamará sus derechos como primer hijo adoptivo. A pesar de que Juan Gabriel siempre quiso ocultar su parentesco con él, y aún habiéndolo desheredado tras resultar todo un dolor de cabeza para el cantante, si “El Junior” logra probar su parentesco con el ídolo musical, las leyes norteamericanas lo ampararían para reclamar parte de la herencia de forma legítima.

Adicionalmente, Iván Gabriel tendrá que hacer frente a los adeudos fiscales que por más de diez años acumuló “El Divo de Juárez” al menos en México, pues de acuerdo con el Servicio de Administración Tributaria, cuando un deudor del fisco muere, las cuentas no desaparecen con él, sino que se descontarán de la herencia dejada, lo que anticipa una nueva etapa de juicios para saldar ese adeudo.

Por si no fuera poco, Iván Gabriel tendrá que tratar con pinzas el asunto relacionado con las 16 casas que le fueron prácticamente cedidas a la amiga de su padre, Silvia Urquidi, quien quedó como propietaria legal de los inmuebles, luego de que un grupo de músicos demandaron a Juan Gabriel, y misma que señalaron como su “prestanombres” para evitar que se les pagara sus salarios caídos.

El reto estará en recuperar por la buena esos inmuebles, confiando que la lealtad de la amiga de su padre fallecido es mayor que sus propias ambiciones personales.

Asimismo, Iván Gabriel como albacea tendrá que administrar la parte correspondiente a su señora madre Laura Salas dejada por Juan Gabriel, además de estar al pendiente de la posible aparición sorpresiva de más herederos que quieran reclamar sus legítimos derechos, pues “El Divo de Juárez” siempre manejó su vida privada bajo un gran sigilo, pero era frecuente que tras un escándalo, siempre salía a relucir un hermano o un hijo adoptivo, que alegaban tener un parentesco con el ídolo musical.

Finalmente, a Iván Gabriel le tocará hacer un inventario general de todo el patrimonio de su padre, donde deberá regularizar inmuebles comprados pero no escriturados, supervisar la venta de vehículos terrestres y aéreos, tasar joyas y obras de arte, y estimar y catalogar las composiciones de su padre para el cobro de regalías a futuro.

Como se vislumbra, tras el repentino fallecimiento de Juan Gabriel a la edad de 66 años, los problemas para la familia apenas comienzan, pues como es frecuente entre los deudos de cualquier gigante de la música, las envidias y las ambiciones salen a flote, y más cuando existe una millonaria herencia de por medio.