Angélica Rivera Registró su Nombre Como Marca Para Censurar

La primera dama Angélica Rivera está preparando su salida de Los Pinos de manera cautelosa, y debido a la mala reputación de la que goza actualmente, decidió registrar su nombre e imagen como una marca comercial para impedir que sean usados sin su consentimiento.

Y es que de acuerdo a una investigación del área de noticias de Univision, Angélica Rivera registró ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial su propio nombre e imagen como una marca, con las variantes de su apellido de soltera y de casada.

La mayoría de sus marcas comerciales tienen una vigencia posterior a 2020, cuyo permiso se puede renovar cuando caduquen, y mismas que le permitirán a su titular demandar a todo aquel que haga uso de su nombre sin su consentimiento, incluyendo a cualquier medio de comunicación o empresa enfocada a la difusión de información.

En un franco atentado a la libertad de expresión, Angélica Rivera le podrá solicitar a la autoridad administrativa que cualquier periódico, revista, programa de radio o televisión, no hable mal de ella, y en caso de hacerlo, multarlo con altos montos, y hasta clausurar el negocio en caso de insistir.

Al igual que lo han hecho ya personalidades como Ingrid Coronado, Javier Alarcón o Alejandro Tomassi, la primera dama Angélica Rivera podrá censurar a cualquier medio de comunicación al permitirle o no hablar de ella, valiéndose de un uso inapropiado de su marca, anteponiéndolo al articulo sexto constitucional, que garantiza la libertad de expresión de los mexicanos.

Previendo que a su salida la opinión pública la hará trizas tras dejar la casa presidencial, Angélica Rivera ya desde ahora tiene el derecho para exigir que ninguna película, serie de televisión, libro o texto periodístico la nombre sin su consentimiento, y de hacerlo, podrá solicitar que sea retirado del mercado, además de que se multe a quien lo haga.

Ante esa posibilidad de censura absoluta derivada de los defectos de la ley al anteponer un derecho personal a un derecho de interés público, como lo son la libertad de expresión y la oportunidad de informarse, Angélica Rivera tomará ventaja de esa disparidad legal, para ocultar todas sus corruptelas una vez que salga del cobijo del poder.

Pero ese poder ilimitado de censurar podrá ser superado por quienes estén interesados en hablar de Angélica Rivera, siempre y cuando NO la mencionen con su apelativo, y aludan a ella de forma indirecta por un mote o sobrenombre que no deje lugar a dudas de que se trata de ella.

Afortunadamente, el apodo “La Gaviota”, como también se le conoce a Angélica Rivera, gracias a su personaje de la telenovela “Destilando Amor”, ya ha sido registrado por empresas enfocadas a la manufactura de colchas y toallas, edición de libros y hasta dulces en sus diversas clases, lo que difícilmente la actual primera dama podrá poner ese sobrenombre a su favor.

Ante lo absurdo de la legislación al permitir registrar como marca a las figuras públicas, a partir de diciembre del 2018, habrá que tener mucho cuidado sobre lo que se dice y escribe de Angélica Rivera. Pero si inevitablemente hay que decirlo, habrá que referirse a ella simplemente como la exprimera dama de México, o mejor aún, como “La Gaviota”.